Singladura desde Rio Dulce (Guatemala) a Isla Providencia (Colombia)

2 May 2019

 

UNA SINGLADURA ALGO COMPLICADA.- 

 

Fotografía de Portada: CABEZA DE MORGAN EL PIRATA

 

A pesar de que se me hacía un poco perezosa, la singladura que se me avecinaba, tome la decisión de salir de Rio Dulce, porque una vez estudiada la "meteo" para los próximos días,  en un principio me podía ser propicia, por lo menos hasta la isla de Roatán, para luego ir hasta Isla Providencia, aunque no puedo olvidarme que es una zona de cambios repentinos y con vientos fuertes de Noreste.

 

Una vez hice la salida en Livingston me sentía satisfecho porque se iban cumpliendo los pronósticos y tuve todo el primer día y  su noche tranquilos, pero a medida que iba amaneciendo el segundo día, iba subiendo la intensidad del viento así como el oleaje y a las siete de la mañana ya se había complicado el mar, me venía el viento y el oleaje de proa pura y dura, y el aviso fue cuando empezaron los primeros pantacazos..., iba navegando de ceñida,  aunque por la carta sabía que frente a mí, tan solo me quedaban un par o tres horas de navegación para alcanzar  la isla de Roatán, esta isla pertenece a Honduras y aunque en un principio no era la idea de hacer ahí escala, no dude cuando le di alcance en protegerme en su bahía, allí las aguas estaban calmadas y el viento casi ni soplaba, pues a pesar de que las montañas que hay en la isla no son muy altas, dan suficiente abrigo, por lo que opte por  fondear y pasar allí la noche esperando que calmase, ya llevaba más de 24h durmiendo muy poquito y estaba bastante cansado. A medida que me iba acercando, me fije en la carta que la parte oeste de la isla donde están ubicados los hoteles hay un pequeño arrecife, pero la bahía no es excesivamente peligrosa, si estas atento, pues aunque tiene el fondo de arena,  pasa de los treinta metros a los seis, con una facilidad que casi ni te das cuenta,  hay zonas que si te tirases al agua posiblemente no te cubriría ni el ombligo, una vez estas dentro de dicha bahía, las zonas más pegadas a tierra pueden pasar de 25 mts a 1 con una facilidad espectacular, por lo que hay que ir con mucho cuidado para no tocar suelo, para asegurarme de ello opte por quedarme, en una zona próxima al único muelle que hay para cruceros, donde la sonda marca 25 mts., y como en otras ocasiones, no dude en preguntar a un grupo que pasaba por allí en un bote, que muy amablemente, me indicaron la zona de la bahía, donde podía pasar la noche tranquilo, y allí me fui a fondear. Como acabo de indicaros, el  puerto de la isla de Roatan solo tiene un muelle para grandes cruceros, y hacen su parada con turistas, pero como solo cabe uno, está un día de visita y luego por la tarde noche se va, quedando vacía para la llegada del próximo barco a la madrugada siguiente.

 

Después de una agradable ducha en el TUNO ya me sentía nuevo, por lo que decidí averiguar cómo llegar a tierra y lo más importante, como y donde podría amarrarme para conocer un poco  la ciudad, ya que estaba allí, y por supuesto, aprovechar la circunstancia para conseguir combustible, después de dar varias vueltas otra vez por la bahía cerca del muelle de cruceros con el barco, encontré un pescador que salía en un bote, y aunque un poco seco y rápido me informo de una zona con algo de profundidad, para amarrar, era un sitio de la costa pegado a un pequeño canal de paso, con un islote en el centro, donde también había una barcaza hecha polvo semi-hundida, allí amarrada, a pesar que me quede a 50 cm de tocar el lecho marino, y con la imagen desastrosa que tenía frente a mí , de lo que os acabo de contar, quise confiar en las instrucciones del pescador, que me parecieron a pesar de todo pronóstico, fiables, y como si yo conociese perfectamente la costa, me fui acercando muy lentamente a tierra intentando mantener la calma y serenidad, pero sin dejar de mirar la sonda, ya que la marea estaba baja, eso sí, haciendo lo que me había dicho el lugareño, por lo que no tuve ningún problema.

 

Una vez allí,  pedí ayuda a unos trabajadores que estaban construyendo una casita de madera, donde el terreno hacia un pequeño saliente, a la vez que era un corte limpio y profundo pegado al mar, habían unas enormes vigas de hormigón en el suelo, parecía que las iban a utilizar para hacer un  pantalán, pero no, solo las habían dejado allí provisionalmente como luego me entere, para hacer de base a un patio trasero para la casita de madera, pero a mí tal como estaban allí colocadas, me hacían las veces, como si de un noray se tratase,  la verdad es que tuve mucha suerte, como he dicho anteriormente uno de los obreros que andaba por allí  Jorge, vino enseguida al ver mi intención y de solicitarle ayuda, la verdad ni lo dudo, saltando por encima de las vigas, me ayudo a amarrar el barco en ellas, luego le ofrecí una cerveza por el favor y empezamos a cambiar impresiones, al comentarle que precisaba repostar, no dudo en llamar a un amigo suyo que disponía de una furgoneta, para que me trajese 50 galones de Diésel, recordar que 1 galón U.S. equivale a 3,78 Litros, dile 4 para redondear.

 

Todo el mundo aquí espera la propina, pero en este caso no me supo mal, sino todo lo contrario, si no llego a encontrarme con este hombre, no sé cómo hubiese resuelto el tema de amarrar el barco, o el del Diésel,  en un principio la primera sensación que tuve, fue,  que es una isla que sus gentes, viven de espaldas al mar, porque no encuentras en su bahía a nadie navegando, paseando o practicando alguna actividad náutica, y como no tiene marinas ni muelle de pesca, es muy difícil encontrar a alguien que te puede informar de nada, pero yo por las cosas del azahar, y con la información que me dio el pescador del bote, había amarrado el barco pegado al centro de la ciudad, entretanto esperaba al amigo de Jorge con el Diésel, que por cierto se llamaba igual que el que me ayudo en Livinsgton, parece que los Jorges abundan en esta parte de mundo. Opte por irme a un banco para cambiar moneda, la sorpresa fue que aquí de todos los bancos  que hay, solo hay uno que acepte divisas, como es el euro y el máximo que te autorizan a cambiar, son 200 Euros, más o menos utilizan la misma política que en Guatemala, aunque allí los billetes tienen que ser además nuevos y sin estar doblados, o sea que si necesitas más dinero, tienes que ir a la zona del mercado, donde hay varias tiendas que anuncian el cambio de moneda y eso fue lo que hice. Por fin conseguí resolver el problema,  regrese al barco a esperar al hombre que me iba a traer el Diesel, cuando llego, Jorge que andaba en la obra, muy amablemente se ofreció a ayudarme, a cargar los bidones al barco, eso sí, cuando terminase su jornada de trabajo, por lo que decidí invitarle por la noche a cenar, siempre que me llevase a un restaurante hondureño, que en Belice me habían comentado que se come bien y son económicos. Lo mejor de todos los tacos de camarones y la cerveza.

 

Entretanto esperaba a Jorge para cargar el Diésel, me di una vuelta, por el centro de la ciudad, por lo menos para comprar un imán de nevera, me gusta coleccionarlos, si son de sitios que el TUNO hace escala, cuando te paseas por sus calles, te das cuenta que es una ciudad sin monumentos, con las casas  muy deterioradas con mucha anarquía constructiva y bastante pobreza, hay muchas limitaciones para encontrar las cosas, aunque hay casi de todo.

 

La moneda en Honduras es el Lempira y su equivalencia es de que por 1€ te tendrían que dar 28 Lempiras, aunque el cambio del banco te lo hace a 26,67 y en el mercado negro a 25, o sea para aclararnos aproximadamente 100 Lempiras serian sobre 4 €.

 

A pesar de que estuve ahí dos noches y un día, en ningún momento vino la costera, ni la policía portuaria, ni nadie, a ver que hacia yo allí, primero fondeado una noche, en un rincón de la bahía frente a una pequeña y paradisiaca playa y luego amarrado en unas vigas de hormigón pegado a un canal de paso junto a una barcaza destartalada y semi-hundida, donde además pase todo un día y su noche, estaba casualmente junto a la zona más céntrica y comercial de Roatan.

 

Por la mañana y con el tiempo menos revuelto, decidí hacerme a la mar de nuevo, rumbo a Isla Providencia, y se repitió la misma secuencia, de cuando salí de Guatemala, tuve todo el día de navegación tranquilo con una brisa suave y con el mar casi espejo, lo que me obligaba a ir a motor, aunque no me sabia mal porque lo que quería cuanto antes era llegar  a la altura de “Cabo Falso”  y pasar a 30 millas náuticas de los “Cayos Cajones” entre otros, para empezar a cambiar el rumbo hasta llegar al “Cabo Gracias a Dios” donde si me volvía a entrar viento y oleaje, ya  no sería por la proa, pero aún me faltaban 100 millas para este cometido y de nuevo en la madrugada empezó a rachear y a subir el oleaje, así me tuvo durante casi 19 horas, que fue lo que tarde en navegar las 100 millas, que aún me faltaban para poder cambiar el rumbo, el barco iba como mucho a 5 nudos, y aunque avanzaba a base de ir haciendo pequeños bordos, iba lento. 

 

Por fin aunque agotado, conseguía mi objetivo, cambiar el rumbo a la salida del “Cabo Gracias a Dios”, y nunca mejor dicho. Aquel viento que me había estado perjudicando, viniendo de ceñida, de golpe se convirtió en mi aliado, entraba por través y el oleaje me venía por la amura de babor, todo empezaba a funcionar de nuevo, por lo que me pude relajar un poco después de la paliza que me había dado, haciendo bordos, pero aún me quedaban 120 millas náuticas para llegar a mi destino y lo peor es que esta zona aparte de que está lleno de cayos y la mar es poco profunda, los caladeros de pesca son continuos, por lo que no te puedes ni confiar ni despistar. Se me creaba otra atención y por lo tanto algo de tensión, tenía que estar constantemente controlando, para no enredarme en la boya de alguna nasa de pescadores, en caso de que la hubiese, tampoco es difícil encontrarte con un barco de pesca tirando redes, de nuevo al amanecer sobre las 6:00am, me empezaba a entrar un poco más de viento, por lo que el barco cogía velocidad de nuevo y podía parar el motor, para seguir a vela, sobre las 11:00am, de la mañana desapareció prácticamente de golpe  el viento, como si alguien hubiese cerrado una ventana, no entendía nada, al fondo unas espesas y amenazantes nubes que venían hacia mí, me prepare para un aguacero y lo que viniese con él , el mar agitado, por lo que decidí poner de nuevo el motor en marcha, para mi sorpresa, aún no habían pasado ni diez minutos se paró, supuse que me había quedado sin combustible por el esfuerzo de las últimas horas,  pues había subido hasta las dos mil vueltas las revoluciones del motor, y eso se traducía en más consumo, puse las llaves de paso en posición para que entrase el combustible del segundo tanque al motor, arranque de nuevo, y  vi que empezaba a llover, pero el viento seguía sin aparecer, solo había un oleaje que resultaba algo incómodo, iba navegando sobre 4 y 5 nudos, no había pasado ni media hora que de nuevo se paró el motor, esto ya no era falta de combustible, sino algo que me estaba ocasionando un problema, en el conducto de entrada del depósito al motor o en la bomba o en los filtros, empecé a inspeccionar y decidí empezar por lo más fácil y rápido,  cambiar los filtros del carburante.

 

Entretanto no cesaba de llover, el barco casi sin moverse por falta de viento, me había metido en una calmada y yo haciendo pruebas, el motor arrancó de nuevo, pero no tardó en volver a fallar, no había manera, así varias veces y  después de hora y media  dando vueltas y haciendo pruebas, renuncié a ponerlo en marcha porque el vaso del filtro estaba muy sucio, y yo no sabía ni tenia las herramientas precisas para desmontarlo, además había la posibilidad de que  no solo fuera eso, por lo que decidí dejar de jugar a mecánicos y me prepare para salir de esta zona cuando empezase a refrescar o sea a entrar viento, me había quedado sin motor, y solo podía seguir a vela, tocaba esperar, aproveche para comer algo y reponer fuerzas, y entretanto intentaba mantenerme en lo posible en mi rumbo. Habrían pasado solo unos tres cuartos de hora, desde que me había rendido de seguir manipulando el motor y paro de llover, el viento empezó a aparecer, en pequeñas y cortas rachas de nuevo, aunque muy lentamente estaba otra vez navegando, entre 1,5 y 2 nudos, me parecía un lujo, cualquier cosa me iba bien, si el barco avanzaba, poco a poco el viento ya era de nuevo más constante, por fin las cosas se empezaban a poner de nuevo en su sitio, cuando el barco alcanzo los 5 nudos, pensé que si eso duraba, podía estar contento y para mi satisfacción fue en aumento hasta que alcance los 8 nudos sin dificultad, eso me hacía feliz pues estaba recuperando algo del tiempo perdido, por culpa de la avería en el filtro del Diesel y la calmada, aunque aún me faltaban 75 millas para llegar a mi destino, que con aquella velocidad podía convertirse en 9 o 10h, aun de navegación.

 

Entre unas cosas y otras, se me había ido prácticamente el día, por lo que tenía que recalcular la distancia que me faltaba para llegar de día a mi destino o con las primeras luces del alba, me di cuenta que a la velocidad que iba en aquel momento y siendo solo las 8;00 de la noche, llegaba sin duda de noche, entrando a la  madrugada en isla Providencia, y ya sabéis que nunca se debe llegar de noche o sin luz a un sitio que no se conoce, para evitar bajas y sorpresas indeseadas. Con la oscuridad y el ajetreo de no parar en todo el día, el cansancio, volvía hacer su aparición y aunque era temprano, para no correr riesgos de dormirme, decidí sentarme un rato delante del ordenador, para ver por dónde podía intentar recortar alguna milla o buscar la velocidad optima a la que tenía que ponerme, recalculando así de nuevo este último tramo de singladura, observe que estaba ya a unas 60 millas de la isla Providencia, esta isla pertenece al archipiélago de San Andrés y son unas islas de nacionalidad Colombiana, aunque estén frente a Nicaragua.

 

Sobre las 9:00 de la noche, habiendo rizado las velas, para perder velocidad y dispuesto a pasar otra noche más navegando, recibí una llamada por radio (canal 16) de la costera colombiana, me habían localizado por el A.I.S.  por lo que decidí contestar a la llamada pero no me respondió, a los cinco minutos de nuevo: Velero TUNO – Velero TUNO – Velero TUNO, aquí el guardacostas de Colombia (3 veces), conteste por favor, inmediatamente me puse en la emisora pero de nuevo sin respuesta, estas llamadas las recibí como cuatro veces más, y cuatro veces que mi contestación fue fallida.

 

Mientra tanto ya  solo me faltaban 35 millas para llegar, y seguía sin poder comunicarme con ellos, desde su primera llamada, entendí que querían saber que hacia yo allí  y dónde iba, pues estaba en sus aguas territoriales, y tengo entendido que esta zona, está contemplada como “caliente”  por ser un corredor habitual de droga en barco, por eso también está más vigilado. A pesar de mi interés por colaborar, y así evitar posibles confusiones,  los intentos para contactar con ellos seguían siendo fallidos, yo les recibía pero ellos a mí no, así fue pasando el tiempo, a pesar de ello, en mi cabeza, tenía la certeza que ellos iban haciendo el seguimiento del Tuno por el A.I.S  y tenía también claro que yo iba hacia Providencia y los barcos que transportan droga no van con un A.I.S. conectado, porque  su seguimiento e identificación es evidente e  inmediata, pero bueno, nunca estas tranquilo del todo con estos temas, la verdad.

 

Habían pasado ya 16 millas más, cuando se me ocurrió probar a mi llamarles, en esta ocasión si hubo respuesta, aunque aún me faltaban 19 millas para llegar, me identifique, les conté mi propósito y el supuesto problema, que tenía con el filtro de Diésel en el motor, inmediatamente se ofrecieron en mantenerse a la escucha para ayudarme si lo precisaba para entrar, por el canal hasta la bahía de Providencia, donde me dijeron que podría fondear sin problemas, pensar que les tenia de apoyo, me dio total y absoluta confianza,  por lo que me relaje de nuevo, y volví a templar las velas para que el viento las hinchase y el Tuno volase de nuevo, el viento era favorable y constante, ya no tendría que pasarme la noche, o lo que ya quedase de ella navegando, podía ir directo y a todo trapo,  les pregunte si podría encontrar un mecánico con facilidad y me dijeron que si, que la isla tenía todo tipo de servicios y que de no ser una cosa muy puntual no tendría problema para reparar lo que fuese, por un momento se me habrían las puertas del cielo, hicimos un cambio y cierro manteniéndose a la escucha. Ya solo me faltaban dos millas, cuando en esta ocasión, fueron ellos los que se volvieron a poner en contacto conmigo y esa vez si les copie, para ir dándome las instrucciones precisas, lo primero que me pidieron, fue que localizase, la boya blanca y  desde allí y a continuación las verdes y rojas de entrada por el canal de navegación, lo hice sin mayor dificultad, pero una vez dentro del canal, al llegar a la última boya verde debía hacer un bordo, a babor donde está el fondeo de los veleros, aquí el viento, ya solo era una suave brisa y me volvía a entrar de ceñida, por lo que con poca velocidad por falta de viento y viniéndome este por la proa, sin poderme mover del canal de circulación, me venció la vela y el barco dio la vuelta en redondo, intente hacer la maniobra tres veces, pero tres veces que me rehusó, a la vez que intentaba mantenerme  dentro de los parámetros del canal, por lo que el guarda costas desde la estación, viendo el giro en redondo por la pantalla de su ordenador, me llamo de nuevo, y me dijo que no me preocupase, que fondease en la zona que me encontraba por la parte exterior del canal, y que por la mañana ya me ayudarían ellos o buscaríamos otra solución, así lo hice, una vez fuera, recogí  velas, solté ancla, esperando que la suave brisa, fuese empujando el barco hacia atrás y la cadena se fuese sentando y tensando, a la vez que el ancla quedaba agarrada en el fondo, cuando sentí que el ancla se agarraba,  el barco dejo de retroceder, me senté en cubierta para relajarme del cansancio y tensión que había ido acumulando las últimas horas, y poco a poco me fue entrando el sueño, estando en el  13º 22´41´´N y  81º22´29´´ W, había conseguido anclar en Isla Providencia, mi destino y sin problema, aunque con bastantes sobresaltos e incomodidades.

 

A pesar de lo poco que había descansado a las 7:00 de la mañana ya estaba de nuevo en pie, y sobre las 8 empecé a llamar por radio al guardacostas, pero no me contestaba, aun no serían las 9:00 que un pescador se acercó al barco a mis señales, y se ofreció a llevarme a tierra en su bote, le agradecí su colaboración, cerré el barco y me fui con él,  al muelle que está pegado a la población.

 

Enseguida al desembarcar en el muelle pude darme cuenta, que los vecinos de esta isla son muy amables, cualquier pregunta que les hagas, colaboran desinteresadamente,  vi un grupo de personas que estaban sentados en la plaza del muelle de cháchara,  me acerqué para preguntarles por un mecánico, y una señora me acompañó, hasta la oficina del Sr. Bush, es el único agente que recibe los barcos en la isla  y prepara las tramitaciones de entrada al país; él conoce a todo el mundo, y es persona querida y respetada en la comunidad, por eso la señora me llevó hasta su oficina, para que no diese vueltas innecesariamente, y así poder atacar directamente el  problema de mi avería, una vez allí, le conté  al Sr. Bush lo que me había sucedido, enseguida buscó al mecánico que le pareció por lo que le estaba contando, que podía ser más efectivo, una vez me puso con él en contacto, acordé con el Sr Bing (mecánico), encontrarnos a las 1400PM en la oficina del Sr.Bush e ir desde allí hasta mi barco.

 

Llegando ya de nuevo al Tuno en el bote del hijo del Sr. Bing, profesor de mecánica en la escuela de Providencia, les fui contando el problema que había tenido, y lo primero que le mando hacer  a su hijo cuando llegamos, fue desmontar el vaso del filtro, que yo no había podido por no disponer de las herramientas para ello,  encontró en su interior un pequeño trozo de film plástico que era el causante del problema, pues obturaba el conducto, lo limpió bien y lo volvió a montar, el motor arranco de nuevo, sin ninguna dificultad, pero por el sonido del escape del motor, me di cuenta que no le estaba entrando agua de mar, se había descebado, se me acababa de crear otro problema, nos apresuramos a subir el ancla y mover el barco para que quedase fondeado en el sitio que le correspondía, una vez allí, paramos de nuevo el motor, y cebamos el conducto de la bomba salada por medio de su vaso, pero seguía en lo mismo una y otra vez, extrañados decidimos abrir la tapa de la bomba, para verificar el estado del impeler, no fuese cosa que se hubiese roto con la recalentada que le acabábamos de dar, entonces encontró el problema, que estaba causando que se descebara constantemente, se había roto la lengüeta de la bomba de agua por su interior, y esta ruptura a su vez rompía el impeler, solo hay una solución para estos casos, cambiarla, por lo que había de localizar una bomba nueva, y traerla para instalarla.

 

Antes de que el Sr. Bing terminase de hablar, supe que iba a pasar bastantes días en esta paradisíaca isla, o por lo menos,  más de los que tenía previsto en un principio, eso era seguro, o sea que mejor me lo tomaba con calma. Una vez desmontaron la bomba para localizar una de nueva, me dijeron que en las próximas horas me tendrían informado, con la amabilidad que caracteriza a estas gentes, se ofrecieron padre e hijo en ayudarme a bajar la auxiliar y el motor, para que pudiese ir a tierra, si lo deseaba y no estar en el barco incomunicado, le di las gracias y en diez minutos tenía la auxiliar en el agua, con el motor instalado, para poderme mover e ir del barco al muelle y viceversa, cuando se fueron,  baje a tierra para dirigirme a la oficina del Sr Bush, y comentarle lo que había sucedido, y lo que me había dicho el mecánico, por lo que le pedí que empezase a preparar los papeles, para hacer mi entrada al país, lo único que en vez de estar una semana que era lo previsto, para visitar la isla y bucear en su arrecife, ya no tenía fecha exacta de salida, hasta que llegase el repuesto de la bomba, me respondió, que de acuerdo pero entretanto el, localizaba y esperábamos que llegasen, los de aduanas, inmigración etc..., me pidió, que me fuese al barco a buscar mi pasaporte y la documentación del TUNO, cosa que no dude en hacer, dirección al muelle, aproveche para comprar una bandera de Colombia para colgarla en mi mástil en cuanto regresase al barco.

 

Debéis saber que en la isla de Providencia, solo hay un banco y que este no dispone de servicio de cambio de divisas, por lo que solo podréis sacar dinero, por medio del único cajero automático que hay en toda la isla, otra opción, es que hayáis  pasado antes por la isla de San Andrés, pues allí no hay problema para cambiar dólares o euros, de lo contrario no podréis pagar o disponer de metálico en Providencia, para mayor dificultad la tarjeta, tampoco está excesivamente extendida en las tiendas, por lo que ojo al dato y traer pesos, en efectivo para los días que queráis estar por esta isla, o si disponéis de una tarjeta de crédito, para ir sacando dinero en efectivo de vuestra cuenta, tampoco tendréis problema, como fue mi caso.

 

La moneda aquí es el peso colombiano (COP)  y su equivalencia con 1€ es de 3500 COP,  referente al coste de entrada al país, os daré los siguientes datos, si te quedas más de 24h hay que sacar la tarjeta de turismo y eso cuesta 110.000 COP ( 31 € ),  y si te quedas más de 15 días hay que hacer la importación temporal en aduanas pero esta es gratuita, aunque hay otro documento, la permanencia de veleros y yates que hay que hacerlo en capitanía marítima y su coste es de 200.000 COP ( 57 € ), el resto como inmigración es gratuito, la tramitación de todo el papeleo es negociable con el Sr. Bush, pero su coste, aproximadamente es de 100 $ U.S.A.  El zarpe de la isla también tiene un coste de 200.000 COP (57€). Estos precios, me comentaron que cada año los van variando al alza, por lo que debéis cogerlos solo de referencia, los precios en esta isla, son algo altos, me refiero, que es una isla, algo cara por lo que es, siempre andan con la excusa de los aranceles que les cobran, cuando protestas por un precio, a veces consigues algún descuento.

 

Providencia es una isla pesquera, agrícola y ganadera y el principal de su población, se mueve en moto, la mayoría sin matrícula y todos van sin casco, incluso los taxis son motos, los llaman moto taxi, no es difícil ver hasta 4 personas encima de una, o al conductor hablando por el móvil, pero a su vez todo es muy tranquilo, nadie va con prisas, y todos se conocen, son aproximadamente 5000 vecinos y hay varias confesiones religiosas, por lo que es frecuente ver algunas iglesias juntas en pocos metros, es una competencia de fieles feroz. Una vez legalizada mi situación y la del barco, como  sabía que iba a disponer de varios días para hacer turismo, me decidí a pedir información, para alquilar una moto, me pidieron 60.000 COP o sea 17€ por un día, desde las 10h hasta las 17h, pero para darme una vuelta, por los 17 km2 me pareció suficiente, hay pocos coches, y tiene una carretera que la llaman de circunvalación, porque da la vuelta a toda la isla, disponen de un hospital de primeras urgencias, y un pequeño aeropuerto con dos líneas regulares, que cubren la distancia en 20 minutos para ir a su isla vecina de San Andrés, que se encuentra a 35 Mn, es la isla principal de este archipiélago, desde donde sale también un Ferry que hace el trayecto en 3h y media, uniendo por mar a estas dos islas, así como su turismo, también dos veces por semana, por medio de un barco de carga les suministran desde la isla grande,  los  pedidos a restaurantes y supermercados por lo que habitualmente, hay casi de todo.

 

En la misma bahía se encuentra otra de más pequeña, al principio crees que todo es la misma isla; es decir, la isla se cierra y forma una bonita bahía, con una profundidad media de 3,5 mts y una protección natural por sus montañas de los vientos predominantes del Nordeste, pero no, es una pequeña isla llamada Catalina, dando nombre a la bahía, esta tan próxima a Providencia que para llegar, solo utilizan un puente flotante peatonal de madera, que se llama el puente de los enamorados, que por cierto está un poco destartalado a consecuencia de los últimos temporales que tuvieron. Esta isla en otros momentos fue la guarida del bucanero Morgan incluso conservan unos cañones de la época que el con sus secuaces utilizaban, para defenderse, y a su vez,  para que no se acercase nadie a la isla, actualmente es una isla peatonal y por lo tanto está prohibido circular con ningún tipo de transporte, tiene muy pocas construcciones y la mayoría del espacio está recubierto de bosque que es rico en fuentes de agua potable y senderos, como cosa curiosa se puede ver lo que la naturaleza se ha encargado de esculpir en una roca, un perfil humano, a dicho perfil le llaman: el perfil del pirata Henry Morgan considerándolo el centinela de la isla, a pesar de ser unas islas colombianas todos hablan inglés, incluso hay muchas cosas oficiales que su letrero están en este idioma, pues después de los españoles pasaron por aquí los ingleses e incluso los holandeses luego en la independencia cayó en manos de Colombia que es su administrador actual, aunque este territorio está reclamado por Nicaragua y el contencioso que tuvieron estos dos países, sobre este tema, lo gano Nicaragua, pero Colombia no lo reconoce y así andan, entre disputas y trifulcas, pero a pesar de ser el español su idioma oficial, como ya he dicho, todos hablan inglés correctamente, así como un criollo que mezcla los dos idiomas.

 

En  isla Catalina, vive un actor de telenovela Fito, pero también es técnico en electrónica de barcos, es una persona muy agradable y comunicativa, hicimos buena amistad y pase una tarde tranquila en su casa, viendo algunas de sus actuaciones, representando un papel principal en una novela, de las  que tiene grabadas, otra persona, que también quiero resaltar es a Balduino, un hombre joven, pero con una filosofía de vida que no te deja indiferente, también es soldador de inoxidable, y manipulador de fibra de vidrio, aunque su principal vocación, es su grupo de música. Marlene, una chica que hace de guía, pero que tiene varios trabajos,  para irse defendiendo en la vida honradamente, o Margueli propietaria de un restaurante de menús, con variados platos de carne, pescado o marisco, todos exquisitos y a buen precio. Otro personaje del que no me quiero olvidar,  es Vicente, navegante en su juventud, y contador de historias en su vejez; si le invitas a una gaseosa, por las mañanas después de terminar mis obligaciones y tareas en el Tuno, me bajaba a tierra solo con el interés de encontrarle por la calle, y que me contase sus historias, era como ver una película aunque faltasen las imágenes, en resumen y lo principal, es que a  todos les ves felices con sus suerte, y de lo que menos parece que padecen, es de estrés.

 

Volviendo a Providencia os diré que su arrecife, es el tercero más grande del mundo, o sea que los amantes del buceo aquí también lo tienen bien, hay varias empresas que te ofrecen el servicio y todas tienen el mismo precio, dos inmersiones 200.000 COP o sea 57€, francamente me pareció muy caro, pero yo hice buena amistad con Malcon´s, un muchacho con la cabeza bien amueblada, que montó una escuela de buceo con su nombre, y que está luchando por un buen proyecto, para convertirlo en la mejor oferta de la isla,  la verdad es que lo está consiguiendo, porque todo el mundo quiere ir con él, por sus propuestas comerciales, me ha parecido importante, que se conociese la historia de esta pequeña empresa, pues es la más completa de las varias que hay por allí.

 

La isla tiene una zona más turística, donde hay tres playas importantes: Agua Dulce, Manzanillo y Suroeste que son el punto de encuentro de la comunidad con los turistas, estas playas están llenas de palmeras manglares y pequeños kioscos donde se puede comer marisco o pescado a un excelente precio y por las noches se convierte en una zona de copas y ocio.

 

La playa de Agua Dulce es la playa donde están los principales hoteles y posadas de la isla, la mayoría tipo bungalow.

En la  playa del Manzanillo, como su nombre indica, puedes encontrar varios de estos árboles considerados los más peligrosos del mundo, pero la gente no les hace ni caso, aunque nadie se pone a su sombra por si cae de golpe un chaparrón, no sea cosa que les pille debajo.

 

En la playa de sudoeste frecuentemente se celebran los sábados a las tres de la tarde, carreras de caballos, por supuesto todo ilegal, de pronto aparecen dos caballos y detrás un montón de gente, se ponen en una punta de la kilométrica playa y les dan la salida, completamente desbocados con sus jinetes fustigándolos, corren a una velocidad endiablada por toda la playa, sin previo aviso, y provocando algún que otro susto, a los que salgan del agua en este preciso momento, no tienen, ni hay otra regla de juego, o sea que mejor no te des un baño, o salgas del agua, si ves mucha gente nativa andando por la playa, o paseando aquel día por ella, no sea cosa que te envistan dos veloces jamelgos, una vez cobradas las apuestas, todo el mundo desaparece, y aunque la policía es completamente consciente de ello, nadie ha hecho nunca nada para evitarlo, por lo que con los años, se ha convertido en un atractivo más de la isla.

 

Una vez cambiada la bomba que se estropeó, toca empezar a despedirse de los amigos que aquí he hecho estos días, pero que me los llevo en el corazón, solo puedo deciros que aparte, de la amabilidad de las gentes, de Providencia y Catalina que es mucha y bastante desinteresada por lo general, que es una isla, muy recomendable, para acercarse hasta ella y hacer un alto en el camino y en el tiempo, no en vano hay mucho velero americano, colombiano, alemán y francés que surcan  estas aguas, buscando tranquilidad y autenticidad, y para eso, estas islas no defraudan.

 

 

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