Rio Dulce (Guatemala)

19 Apr 2019

VIVIR A ORILLAS DE LA SELVA.- 

 

Fotografía de Portada: UN MODO DE TRANSPORTE PECULIAR

 

Rio Dulce es un pueblo o una pequeña ciudad, no sé muy bien como clasificarla, pertenece a Guatemala, y después de salir de Belice y navegar durante 23 h seguidas entre arrecifes, por lo que no me atreví a dormir ni un minuto, pues era una singladura que no me daba ninguna confianza, llegue a la primera escala de mi destino Livingston, eran las 7,15h de la mañana cuando ya divisaba la costa del golfo, por lo que me encontraba en el 15º 50´22´´ N y 088º 45´18´´ W., tenía información sobre los fondos, que me habían dado en Belice, de esta zona.

 

Fui acercándome muy despacio a la costa, controlando constantemente la sonda del barco, aunque dichos fondos son de arena, aquí también es muy fácil tocar suelo, por lo que cuando la sonda marco los 5 más, decidí parar el barco y empezar a hacer llamadas por el canal 16, para que alguien se acercase a indicarme la parte más profunda para poder entrar. Este es el procedimiento habitual a seguir aquí, hice varios intentos de llamada y aunque no me contestaba nadie, no pasaron ni cinco minutos, que llego a toda velocidad un pequeño bote con dos tipos, que por lo que luego pude deducir, son busca vidas como todos los que hay por aquí, por 300 quetzales me fueron indicando el camino, colocando su bote en mi proa, hasta que cruce el banco de arena, que hay antes de llegar a la bocana del río, donde se vuelve a recuperar un poco la profundidad, por lo que si os acercáis por estas latitudes, estar tranquilos que los lugareños con sus botes, cuando ven un barco extranjero, no tardan en acercarse, a ver si la gente les pide que les indiquen el camino para entrar.

 

Quiero insistir, que lo suyo, es ir haciendo llamadas por el canal 16 a Servamar, es la oficina donde tendréis que tramitar vuestra entrada al país, una vez mis guías, me ayudaron a cruzar el banco de arena, me sugirieron que anclase en la bocana del río, delante de un pequeño embarcadero que hay, y que ellos avisarían a Servamar que como os he dicho, es la agencia marítima que coordina a Inmigración, aduanas, y capitanía del puerto, les pregunte si sabían que valía el papeleo y me dijeron que más o menos me costaría entrar en el país sobre 1500 quetzales a partir de ahora GTQ. Aunque a la salida posiblemente pagaría algo menos, creían que solo 80 GTQ porque voy solo, si fuese con más gente son 80 GTQ, por cada uno, pero que no estaban seguros, más 450 GTQ para el zarpe y 300GTQ para ellos para ayudarme a salir de nuevo, pero que no me preocupase porque luego el agente de la agencia marítima, me lo diría exactamente.

 

Antes de irse me preguntaron si tenía la bandera del país , ante mi negativa me ofrecieron una por 100 quetzales, les dije que de acuerdo y se marcharon. Después de esperar 10 minutos e ir haciendo pequeñas arrancadas para ir moviendo el barco, pues al no tener el ancla en condiciones, prefería no utilizarla, de no ser preciso, pensé que aquello podía ser largo, por lo que tome la decisión de irme acercando, a una gasolinera que estaba frente a mí, al lado del muelle municipal, donde amarran todos los pequeños botes, que utiliza la gente de aquí, para circular por el rio, cuando estaba lo suficientemente cerca, le pregunte al empleado que estaba suministrando, si podía amarrarme un momento, pues estaba esperando a las autoridades para el trámite de entrada, le explique también que tenía un problema con el ancla, me contesto muy amablemente que sí, que no había ningún problema.

 

No tardo en llegar de nuevo Carlos, uno de mis guías con la bandera del país, me dijo que en 20 minutos vendrían los de Servamar, por lo que le pregunte si había algún sitio, para poder cambiar dinero y así poder pagarle a él su servicio, más la bandera, y a las autoridades mí entrada y la del barco al país, asintió con la cabeza y no dude en cerrar el Tuno para ir al único banco que hay en la ciudad, sin dar tiempo al empleado de la gasolinera, a que me dijese nada, por largarme y dejarle allí el barco amarrado tanto tiempo, cuando llegamos al banco enseguida me atendieron, la verdad no había mucha actividad, más bien había poca gente, pero solo me quisieron cambiar dos billetes de 100 euros, pues el resto de billetes, me dijo la empleada que habían sido doblados, si el billete no estaba perfectos no lo cambiaban, que eran políticas del banco, me quede muy sorprendido, con cara de no sé bien de que, solo os diré que no sabría cómo calificarla, supongo que de bobo, de pronto gire la cabeza como buscando, en el espacio la solución y vi a Carlos allí, sentado esperándome, le llame y se acercó, me pareció una tabla de salvación, en aquel momento, y en voz baja le pregunte, si el sabia de algún sitio más para cambiar moneda, contándole lo que me acababa de suceder, me contesto que sí, que no me preocupase, estuve a punto de darle un abrazo, aunque me dijo que me pagarían algo menos, no me hizo feliz este último comentario, pero no me tocaba más remedio que aceptar.

 

A la salida nos dirigimos a un colmado a unos ciento cincuenta metros del banco, allí me lo cambiaron sin ningún problema, al instante y sin hacer ningún papeleo, solo perdí con el cambio oficial del banco el equivalente a un euro en el total de la transacción, ya con moneda del país en el bolsillo, nos dirigimos de nuevo al barco a ver si ya habían llegado las autoridades, así yo podría seguir camino hacia Rio Dulce, que era mi objetivo, entretanto íbamos andando calle abajo, lo primero que pude observar fue la cantidad de triciclos que había circulado por sus calles, tanto los utilizan de coche, como de taxi, como de furgonetas, en Isla Mujeres o Belice eran caritos de golf , aquí son triciclos.

 

Solo llegar de nuevo al barco, ya no tardo en llegar el agente de Servamar, cogí la documentación y el pasaporte, me fui con él a su oficina, que está pegada al embarcadero municipal, a de la gasolinera donde tenía el barco amarrado, el empleado mandándome miraditas, pues llevaba ya allí una hora larga, pero yo como si no entendiese, al llegar a la oficina , lo primero que me pidieron fue mi pasaporte, la documentación del barco, el zarpe o despacho de Belice, y no habían pasado ni quince minutos, que ya tenía el pasaporte sellado, el papel de pago de entrada y otro de importación temporal, tipo al mejicano, pero menos complicado, todos los tramites del barco solucionados, en mis manos, el agente también me informo que mi estancia en el país estaba autorizada por tres meses, que a la salida del mismo debería hacer otro pago por cada persona que constase en la lista de tripulantes y para el zarpe o despacho del barco., vamos que Carlos no se había equivocado en nada, sabía perfectamente los precios de todo, cuando le pregunte y me dio la información.

 

El GTQ o sea quetzale tiene una equivalencia con el euro de 9 a 1 pero te dan por cada euro solo 8,60 quetzales (GTQ) o sea que se quedan uno de comisión, 0,40 GTQ sería equivalente con el euro a menos de 0,10 céntimos.

 

Livingston, se llama así en honor a Edward Livingston, autor del código civil de Louisiana, implantado por los liberales guatemaltecos en 1825, es un municipio pequeño y sus principales habitantes son gente de la etnia garífuna (africanos), que se situaron en esta zona en el siglo XVIII, también posee una gastronomía única en la región, pero que no tuve ocasión de probar, por lo que pude observar, el poco tiempo que estuve en la ciudad, encontré que era un lugar muy tranquilo, con muchas tiendas de recuerdos, como en todas partes que tienen turismo, me llamo la atención, ver que habían tiendas que vendían conchas de tortuga, les pregunte si no estaba prohibido, la respuesta fue que solo comerciar con la carne, pero vender las conchas no, mi replica también fue inmediata, preguntándoles que hacían con la carne cuando las pescaban y su respuesta, pareció sincera, nos las comemos pero no la vendemos, solo su concha, di por finalizada la conversación, diciendo que ya me pasaría en otro momento, por decir algo.

 

Me llamo también la atención ver mujeres vestidas con lo que nosotros llamaríamos traje regional, con mucho colorido y dibujo en sus telas, pero que para ellas es el traje de los domingos, que a su vez, lo utilizan para vender frutas o bebidas a los coches que van circulando.

 

Tuve la sensación de que aquí todo el mundo se conoce, pues Carlos se pasó el trayecto hasta el banco saludando gente, parecía que estaba orgulloso de acompañar a un gringo, aquí todos los extranjeros somos gringos para ellos, era como decirles a los que le saludaban, hoy tengo trabajo, en fin esta fue mi impresión y así os la transmito, pero como llevaba muchas horas sin dormir igual estoy equivocado, aunque no lo creo porque se le veía contento de ir a mi lado por la calle, como les llega mucho turismo náutico, por esta zona del país, para subir hasta Rio Dulce, todos los barcos deben anclar en esta bocana para tramitar su entrada antes de ascender por el río, y en esta oficina, pues no hay otra, por lo que ellos intentan aprovechar al máximo esta circunstancia, trapicheando en lo posible con el turismo, que les ofrecen los barcos, la gente aquí también es muy amable y servicial, aunque como en todo el caribe, esperan que les des una propina por cualquier cosa que te hagan, cuando hablo de amabilidad me refiero a cosas como la que os voy a comentar, el oficial que me tramito todo el papeleo, se preocupó de reservarme telefónicamente un amarre, en una de las marinas más económicas de la zona “Capitán John” se llama así, porque su propietario es un inglés, la estancia en esta pequeña marina, que tiene amarres para seis barcos, es de $220 U.S. al mes, incluye el agua pero la electricidad se paga a parte, son 0,35 centavos de dólar por KW. Acepte pues me parecieron buenas las condiciones, por lo que quedo confirmada la reserva, en todos los casos hay otras y variadas alternativas, ahora me quedaban 30 millas río arriba, solo puedo deciros, que disfrute mucho de esta experiencia, tanto del paisaje como de sus vistas, de ver al TUNO navegando por un ancho río entre la selva, se me olvido hasta el cansancio, ya veréis el vídeo, es espectacular la cantidad de agua que este río lleva y lo tranquila que esta, parece que todo suceda a cámara lenta, ves montones de pájaros por los arbustos, es francamente bonito, aunque el agua este bastante turbia y es por la cantidad de sedimentos que arrastra y el continuo paso de los barcos y lanchas que mueven sus aguas, en la poco profundad que tiene, pero me iba quedando con la boca abierta a medida que iba avanzando río arriba, son unas 30 millas, como he dicho antes, aunque no se me hizo nada largo el trayecto, solo tenía que preocuparme de ir por el centro del río en lo posible, pues es el punto donde sus aguas son más profundas.

 

Estuve haciendo un montón de fotografías y también imágenes de vídeo pues la verdad el sitio lo requería, ya lo veréis, como ya he dicho disfrute como nunca del momento, pero al final de mi trayecto, cuando estaba a punto de llegar al puente que cruza el río, y que por las instrucciones que me habían dado, sabía que estaba muy cerca de la marina, donde me esperaban, el barco se me empezó a frenar poco a poco, casi no avanzaba, como si estuviese arrastrando algo muy pesado, no entendía nada, porque la sonda me marcaba 5,00 metros de profundidad por lo que no estaba tocando suelo, le di un poco más de máquina y fui notando que empezaba a ganar velocidad de nuevo, aunque no iba con la alegría que le correspondía, por la máquina que llevaba, o eso me pareció a mí, pero decidí no tocar nada, el barco seguía navegando y llegue a la marina sin otro problema, incluso la maniobra de entrada al amarre la pude hacer sin ninguna dificultad, en un principio eso me dejo más tranquilo, pues me dio la sensación de que tampoco había un problema con el timón, una vez amarrado el barco, decidí darme una ducha, cenar algo aunque solo eran las seis de la tarde y acostarme estaba literalmente agotado.

 

Por la mañana, seguía en mi cabeza la sensación de que cogí o arrastre algo, por lo que después de desayunar decidí tirarme al agua a ver si veía algo, aunque de antemano tenia mis dudas porque las aguas seguían estando muy turbias, por lo que averigüe luego, aquí nunca están del todo claras, antes de sumergirme pensé que quizás con la linterna de buceo podría ayudarme a ver algo, por lo que la cogí, me puse las gafas y me sumergí, pero nada, no se veía nada, como ya sospechaba de ante mano, por lo que aún seguía sin averiguar que había pasado, y lo más importante si eso podría traerme consecuencias, además en mi cabeza tenía otro recuerdo, la sensación de que el timón se quedaba como bloqueado y muy duro.

 

Contándole todo esto y el problema del ancla al vigilante de la marina Hugo, se ofreció a llevarme a una tienda náutica que hay cerca de la marina, a ver si encontraba un relé nuevo, para la maniobra del ancla, quería cambiarlo porque fallaba una de sus fases, luego también quería ir al varadero Magdalena, es el más antiguo en la zona, está cerca de la marina, donde podría averiguar que me costaría una levantada del barco, le di las gracias y me acompaño en su bote. En la tienda me facilitaron el teléfono de un inglés, es electricista y colabora con ellos, le llame para que viniese a mirar que potencia tenía mi relé eléctrico, saliendo de esta tienda, nos fuimos al varadero, donde me dijeron que un levantamiento del barco, me costaría 1800 GTQ o sea 200 €, decidí pensarlo pero estaba convencido que iba a ser de la única forma, con la que me iba a quedar tranquilo, pero como era fin de semana, no había prisa para tomar decisiones.

 

El lunes conocí a otro trabajador de la marina que hace un poco de todo, principalmente de electricidad y mecánica, se llama Erwin, se ofreció para tirarse al agua, e intentar ver si encontraba algo en el casco o en la hélice, me dijo que lo haría a primera hora, porque es cuando el agua está menos turbia, también miraría la pieza dentada, que está en el fondo del camarote de estribor, y une los dos timones con la pala, para asegurarse, de que no hubiese algo dañado o flojo, me pareció una buena idea, me dijo que en el momento que terminase un trabajo que estaba haciendo en un barco, me avisaría y por la mañana, a las 8 se pondría en lo mío, así podría ir descartando posibilidades, y asegurarme que no tendría nigun problema, antes de seguir camino.

 

Los sábados y los martes, aunque no tienen horario, viene a la marina un pequeño bote que hace las veces de supermercado y traen un poco de todo, y si no tienen lo que deseas, se lo puedes encargar, la verdad es muy práctico además son trabajadores de un orfanato, por lo que me pareció aún mejor, colaborar con ellos, aunque sea un poco más caro que ir a una tienda de Rio Dulce, compensa la finalidad.

 

El domingo me acerque con mi dingue hasta La Aldea de la Frontera de Rio Dulce, este es su nombre completo, pero para los amigos solo es Rio Dulce, desde el embarcadero municipal, que está situado debajo del puente, sale una calle completamente recta, que a su vez es la carretera por donde los camiones cruzan por dicho puente el río, tienen montada en este punto, una actividad comercial desbordante, desde primeras horas de la mañana, durante toda la semana inclusive los domingos, hay tiendas y ofertas de todo tipo, donde venden comidas preparadas en carritos, colmados, ferreterías, tiendas de ropa, reparación de celulares, como los llaman aquí, funerarias, armerías, en fin hay de todo, en un par o tres de kilómetros, por cada lado de la calle, pero que a su vez, también es la carretera, pero no vi ni una pescadería ni una carnicería, el resto de la ciudad, pueblo o aldea, aun no sé lo que es, son calles vacías, sin gente o actividad de ningún tipo, que la mayoría terminan en la falda de la selva, me llamo la atención que hay varios hombres repartidos, por esta larga calle sin molestarse los unos a los otros, con un altavoz predicando el evangelio, aquí la gente son cristianos pero no católicos en su mayoría adventistas, pero hay otras religiones, incluida la católica. Una vez vi lo que había, decidí comer en un restaurante típico de la zona, luego ya de nuevo en mi auxiliar, me fui a visitar el Castillo de San Felipe de Lara, construido en 1697 por Diego Gómez, es lo único cultural que hay por esta zona, se trata de una fortaleza situada en un recodo del rio, muy próximo a Rio Dulce, lo utilizaban para proteger las propiedades coloniales, contra los ataques piratas, está en la entrada del lago de Izabal, donde el río se vuelve a ensanchar después de haber pasado el golfete, este castillo tenía tres funciones: ser un fuerte militar para la defensa, una prisión para los piratas que capturaban, y además un centro aduanero, pues el castillo cuenta con bodegas, que se utilizaban para el intercambio comercial entre España y Guatemala, lo que más resalta en su construcción es la torre de Bustamante, y sus diecinueve cañones, diecisiete de hierro y dos de bronce. En el resto de la región, solo tienen de interés, algunas ruinas, sus playas o las cascadas que hay por la selva que si no son relevantes por su altura si lo son por su entorno. He podido saber que en esta zona, se hablan 22 lenguas aparte del español, como lo llaman ellos, y hay 24 aldeas o sea a idioma prácticamente por aldea o pueblo, lo que hace un poco difícil entenderse con los vecinos.

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