Cuba

31 Dec 2018

LA HABANA UNA CIUDAD ENTRAÑABLE

 

Fotografía de Portada: SU SELLO

 

Después de salir de Port Antonio en Jamaica con un mar espejo, sin viento y una previsión de calma chicha absoluta, me esperaban cuatro días de navegación a motor a 7 nudos y 709 millas náuticas de aburrimiento. Aunque del dicho al hecho hay un trecho y nunca mejor dicho pues a media travesía el tiempo cambió radicalmente. Si un día era malo, el siguiente fue peor y puedo aseguraros que los dos últimos días estuve bastante distraído porque empezó a entrar un Norte de los duros que me tuvo bailando 48 horas, hubo un momento que el viento era muy fuerte y con un oleaje que venía por proa con más de 1,50 más de altura, dando el barco unos exagerados pan tacazos que te daban que pensar y no me dejaban avanzar, por lo que solo quedaba navegar a base de ir haciendo bordos. Lo importante es que aparte de la incomodidad y del cansancio que este tipo de navegación comporta, por fin había llegado al 23º05´27´´N –  082º30´04´´W, concretamente estaba ya en la marina Hemingway.

Esta es una marina espectacular con cuatro enormes canales en su interior y un monumento en una de sus pequeñas y ajardinadas plazas, en honor al primer y único encuentro que tuvieron Fidel Castro y Ernest Hemingway en sus vidas. Esta fotografía la ves tamaño póster por todas partes como si fuesen íntimos amigos, en fin volvamos a la marina, hay que decir que esta dejada de la mano de Dios, los marineros, guardias de seguridad y en la cafetería, me comentaron que el TUNO era el único barco que entraba en ella desde hacía bastante tiempo y es una pena porque  es una marina enorme y por lo que se ve en su momento se tuvo que pensar para dar muchos servicios incluso tiene una bolera, pero nadie sabe explicarme porque esta todo medio abandonado y cayéndose y aunque no hay clientes, abren todos los días, como si se fuese a llenar de gente, aunque no vaya nadie, es una cosa curiosa de ver mesas sillas manteles cubiertos por todas partes de cualquier bar o restaurante, todo a punto para los clientes,  pero se recogen por la noche igual que se han puesto por la mañana, porque todo está vacío, no hay un alma, a no ser la de los trabajadores que andan por allí, los pocos barcos que hay son de embajadas, consulados o particulares extranjeros que viven en la isla y por lo tanto salen poco, la verdad es que el que venga por aquí estará bien atendido, como no hay otro barco, en la marina todos se desviven para que la estancia del TUNO sea agradable  y que no me falte de nada siempre que esté en sus manos porque los cubanos tienen prohibido subirse a ningún barco por lo que si tenéis una avería nadie vendrá a darte una mano. Los baños están muy limpios, hay bastantes y tienen un servicio de lavandería que les entregas la ropa y por 6 $ americanos te la devuelven seca y doblada. La marina en si es muy cara aunque el agua y la luz están incluidas en el precio, el TUNO pago 30,80 C.U.C. por día,  uno de los días que estuve en ella, no había ni agua ni luz desde las siete de la mañana hasta las diez de la mañana del día siguiente, me intente informar de la causa, pensando que era una avería general importante y preguntando a los empleados de la marina  que por allí estaban trabajando me contestaron que no se había pagado el recibo de la luz, vamos que les habían cortado la luz por falta de pago y en capitanía se habían quedado tan tranquilos, no pidieron ni disculpas, fui a las oficinas y les dije que si eso era verdad y querían ver barcos por la marina estas cosas no se las podían permitir y que esperaba por lo menos una atención en la factura el día que me fuese, me dio la impresión que no les preocupaba mucho mi indignación como cliente, se limitaron a escucharme con una sonrisa de oreja a oreja y a decirme que esto era Cuba, por lo que me arme de paciencia, conecte un rato mi generador y luego me fui a dar una vuelta. Tengo que reconocer que me equivoque, pues mi reclamación verbal parece que no cayó en saco roto y aunque no me lo esperaba, me hicieron en la factura, una reducción del 15% sobre el precio final, supongo que dio resultado mi enérgica protesta el día del apagón.

Como en todo el Caribe hay que vigilar mucho los bajos a la entrada de cualquier marina y no es de extrañar ver barcos a motor o veleros varados y hundidos por las cercanías, siempre al ver estas imágenes se me ponen los pelos de punta pues una distracción te puede llevar a perder el barco, por lo que no me cansare de recomendar a la gente que nunca ha navegado por estas aguas que las entradas a puertos, fondeos y marinas sean siempre con luz de día.

Cuando salí de Jamaica decidí  venir a esta marina porque era la que estaba más cerca de la ciudad de la Havana (Habana aquí lo escriben así: Havana) en concreto está en Santa Fe, una población muy próxima a la capital aunque muy mal comunicada,  la única opción es un taxi y por cierto aparte de caros son bastante informales, aunque yo conseguí en la marina un taxista recomendado que se llama Osmani y es una persona responsable y formal,  la carrera desde la marina a la Habana vale 20 C.U.C. y 20 C.U.C. más la vuelta, pero me recogía si lo deseaba a las 10 de la noche en el centro de la ciudad y me llevaba a la marina, luego os hablare del cambio de esta moneda. En este caso no os he dado la opción del alquiler de un coche porque en primer lugar es complicado conseguirlo y si lo consigues es por un mínimo de de 100$ por día, más la propina que hay que darle al vencedor para que el coche sea para ti, porque si no, no lo vas a conseguir, en Cuba todo el mundo intenta trapichear, un salario normal,  generalmente  es de 20$ al mes y con eso no se vive ni aquí.

A medida que vas entrando por el canal de la marina entre antiguas y deterioradas balizas rojas y verdes, te encuentras en una esquina del muelle, con la policía portuaria que te indica que vayas hasta el final del canal, luego caigas a babor y te amarres en el muelle de espera que es de color azul, lógicamente así lo hice, entretanto esperaba que llegase alguien aproveche para  poner la bandera amarilla o sea la “Q” y al poco rato llegaron al barco las autoridades, me saludaron  muy amablemente y después de una breve charla sobre el viaje me dijeron que preparase  la  documentación del barco y el pasaporte con la visa, os recuerdo que para entrar en Cuba aparte del coste de inmigración, hay que sacar una visa turística que te autoriza la estancia en la isla por un mes y cuesta 20€ , lo podéis hacer por medio de cualquier agencia de viajes, pero si no la llevas , ellos te la hacen en la misma marina, la única diferencia es que su coste es de 70$, como he dicho antes ,Cuba es una isla muy cara. El primero en aparecer el médico me tomo la temperatura y se interesó por los medicamentos que llevaba a bordo, luego el primer registro rutinario del barco y el papeleo, francamente pensaba que por ser domingo el tema burocrático  se iba a alargar , pues en Jamaica fue francamente muy lento y sin motivo alguno y no me preguntéis porque lo asocie, pensé que aquí seria parecido o peor y tengo que decir que todo lo contrario, para mi satisfacción y cansancio tenía el pasaporte sellado y entraba en la marina después de media hora de tramites completamente lógicos y normales. Ahora venía la segunda inspección una vez amarrado en el primer canal de la marina, por cierto me pusieron en un lugar estupendo y como no había barcos prácticamente en ningún canal como ya he dicho anteriormente, estuve amarrado frente a los lavabos y duchas, así como del bar y de un pequeño colmado con cuatro cosas pero que ayuda tenerlo cerca, como os iba diciendo la segunda inspección era el veterinario que venía a ver qué productos cárnicos llevaba en el barco y con él iba uno de sanidad que inspecciono los depósitos de aguas negras, era otra inspección rutinaria pues no llevaba nada de carne en el barco y el de los depósitos ni se agacho a ver si las llaves de paso estaban abiertas o cerradas, a pesar de ello a ninguno de los dos, se les olvido pedirme abierta y directamente una propina y al igual que en Jamaica, opte por no discutir con ellos y darles 10 CUC a cada uno. El coste de entrada al país o sea inmigración es de 55 C.U.C. o sea hasta ahora la entrada más cara que he hecho a un país, más los 30,80 C.U.C. diarios de la marina, aquí en Cuba aceptan el dólar americano como siempre lo han hecho, pero su moneda es el peso cubano de toda la vida que no vale nada, ni ellos lo quieren, aunque lo utilicen para sus compras. También tienen otro peso, el convertible se llama  C.U.C.  Y su cambio es para el turista  de 1 a 1, o sea 1 € equivale a 1 C.U.C, es fácil y no hay mucho que pensar en el cambio, solo que si  lo analizas el C.U.C. vale lo mismo que 1 € sabiendo que el dólar americano está por debajo resumiendo su moneda la venden más cara que un dólar e igual que un euro. El euro lo aceptan pero no le ponen muy buena cara, aunque antes de perder una venta, te lo cogen por lo que no hay muchos problemas si no lleváis dólares americanos o no quieres hacer cola en un banco para cambiar a C.U.C.

 

Cuba, la Havana o (la Habana) que más da como lo escriban, qué más da, la Habana está en un eje que se encuentra entre la belleza de su entorno y el abandono del mismo, el jolgorio de su música en vivo por cualquier rincón de cualquier lugar y de cualquier calle todo peatonal por la que quieras circular, ropa tendida, cornisas rotas, balcones con curiosos con la mirada puesta en casa del  vecino,  hasta llegar a la bodeguita del medio, en medio de nada y centro de todo, una ciudad para los bebedores de mojito y los románticos por la belleza de lo destartalado, los coches clásicos  diciéndonos a su paso” aún seguimos aquí”  y lo hacen circulando como segunda compañía de taxis actualmente legalizados, enseñándole al mundo que son viejos pero aún útiles que en Cuba nada ni nadie se rinde al desastre ni a la decadencia, que todo es reciclable y por lo tanto que todo se debe aprovechar aunque sea por enésima vez, una sociedad que está alcanzando con la punta de los dedos el progreso, pero sin llegar a él, un país que sus gentes están atreviéndose a hablar de sus carencias y que se prometen hacer cambios para darse fuerzas porque en realidad no van a mover un dedo, un país que los que le conocimos ayer, vemos en el hoy, proyectos e intenciones importantes, aunque ellos saben que hablar y prometer cosas sin hacer nada, no es suficiente, pero aún les puede el miedo, no hay que ser muy observador para deducir que en estos momentos su gobierno tienen buenas inversiones hoteleras pues en el centro de la ciudad hay muchos edificios recuperándose y gastando kilos de cemento y pintura para lavarles la cara y todo son hoteles de lujo la mayoría españoles, aunque el cubano les haga la competencia rentando a los extranjeros su casa para sacar unos dólares de extra en su maltrecha economía.

Hey!!!. Habana una ciudad que te encogía el alma de ver sus carencias y hoy te encoje el alma de ver sus lentos progresos, una ciudad de gente que ya se siente un poco inconformista, encerrada en el recuerdo pero con ganas de abrirse  a los curiosos y con la  ilusión de enseñar al mundo  sus vergüenzas, compartiéndolas con quien las quiera mirar con la cara alta y llena de honor y orgullo. El Floridita, el Europa, el Café Paris, el Escabeche, bares y restaurantes de ayer y de hoy en la calle Obispo, lugares de recuerdos para algunos y de punto de encuentro para otros, el hotel “Entre Dos Mundos”  donde Hemingway un escritor americano que alcanzo la gloria con su premio nobel de literatura, vivió durante mucho tiempo y su imagen está viva por cualquier rincón de la ciudad, los paladares restaurantes que antaño estaban prohibidos pues eran casa particulares que ofrecían a los turistas comida a cambio de unos pesos, hoy negocios prósperos que celebro ver que están autorizados, en fin como no voy a estar feliz de ver esta Havana o la otra Habana la que yo conocí que ya se está quedando atrás, ver que poco a poco esta encrucijada de callejuelas entre edificios nuevos, viejos y derribados que  van maquillándose, para mí es una satisfacción , por lo que más da como escriban su nombre, si su belleza ha resistido a los años y al maltrato del descuido de sus edificios, vista día a día por los ojos felices de sus gentes que generalmente son honestas y sin malicia, porque hay que decirlo, solo hay que observarles en sus detalles cotidianos y veras que te lo ofrecen todo a cambio de que solo seas agradecido  y por supuesto que hay los pillastres, carteristas, estraperlistas  y oportunistas, claro que sí, pero decidme donde no los hay  para irme a vivir allí, pero recordar que son un cáncer insignificante si no vas distraído, ahora podría seguir así todo el día entero, exponiendo las  sensaciones que me envuelven y los recuerdos que me vienen, pero como son los míos y otros lo pueden ver desde otro prisma, prefiero que unos os animéis a venir o los otros a volver y sintiendo las vuestras propias, que seguro no serán pocas, pero lo que si os garantizo a todos, es que la Habana actualmente no os va a dejar indiferentes.

 

Me gustaría hacer un apunte sobre la gastronomía de este país, porque en Cuba por lo general se come bien y no es tan caro como otras islas caribeñas, me atrevería a decir que quizás sea el servicio de la restauración, lo más barato en la isla, lo más frecuente es que en todas partes te ofrezcan langosta y camarones acompañado de arroz con frijoles y ensalada y esto incluye en el precio un mojito como bebida, son platos turísticos aunque a veces algo escasos en cantidad, pero te los ofrecen por todas partes del centro, os aseguro que son ricos, tienen buen precio entre 10 y 13$ de media,  pero quería conocer otra cocina quería ir más allá que comer cada día durante mi estancia en la isla los platos típicos que ofrecen a los turistas, como he dicho antes,  los platos que te ofrecen en el centro de la ciudad están correctos pero cada día no apetece comer camarones o langosta y me puse a preguntar por la marina hasta que alguien me hablo que llegando a la ciudad frente al hotel Meliá Cohíba, hay un restaurante llamado “Área 53” no tiene perdida pues esta frente al hotel y me comento que todo el mundo en la Havana que tiene posibilidades, dice que es muy bueno, por lo que allí fui, su propietario José, un cubano que después de vivir varios años en Madrid volvió a la isla con las ideas claras y con una propuesta gastronómica para el mercado turístico, se ha especializado en el pescado y en el marisco y su chef  Dámaso, elabora unos platos exquisitos a buenos precios, lo tiene siempre lleno y si os acercáis por aquí os recomiendo el ceviche de pez perro, era el pescado preferido de Fidel Castro, os aseguro que es excelente y honradamente os diré que nunca había comido un ceviche tan exquisito.

 

Un almacenista del puerto, me presento a otro taxista un día que el habitual no pudo recogerme y aparte de ganarse la vida como tal, además es actor, enseguida me di cuenta que era una persona muy conocida en la calle, pero tiene que hacer de taxista para ayudarse a completar su salario, pues a pesar de tener un contrato, ser famoso y estar en activo, no consigue con lo que le pagan llegar a final de mes, durante el trayecto desde la marina hasta la capital, me pareció una persona muy agradable y le invite a tomar unas cerveza en la Habana vieja, cosa que acepto y le agradecí, estuve charlando con el largo y tendido de su vida y de su profesión,  me pareció una persona muy culta y con una vida muy interesante.

 

También he tenido la oportunidad de ver que en la isla se está empezando a organizar para el próximo año pues aquí todo va lento y las decisiones más, por lo que hay que hacerlo todo con tiempo, pues bien como decía, están organizando el 500 aniversario del descubrimiento, me imagino que será bonito de ver y aunque me hubiese gustado asistir a estos eventos, ya estaré muy lejos de aquí.

 

A la salida de la isla no puedo decir que fuesen tan ágiles, después de pagar la factura y despedirme del familiar y servicial personal de la marina, me dirigí al muelle de espera porque al pagar en las oficinas de capitanía me dijeron que lo hiciese así, eran las tres de la tarde y salí  de ahí a las cinco, lo primero vino un policía con un perro antidroga, el cual se paseó por todo el barco con él, eso me hubiese parecido más lógico a la entrada al país, pues no, vino el día de salida, al marcharse me dijo que en unos minutos vendría otro agente para el tema de papeleo, después de una larga y considerable espera de hora y media apareció una policía que me pidió el pasaporte y los papeles del barco así como la factura. Del importe que había pagado cosa que me sorprendió, me dijo que la factura era para ella y si quería una factura, que le hiciese una fotografía con el móvil, fue muy tajante, le dije que lo lógico para mí era o que capitanía me hubiese dado dos copias de la factura o que ella pidiese a la oficina que le mandasen una copia por correo electrónico, pero que no veía normal que me dejase sin mi factura, al final me calle porque se me quedo mirando como si viese llover, se fue de nuevo a la oficina del muelle de espera  y al rato por fin volvió a salir de su oficina con el despacho en mano impreso en un papel reciclado que por la parte de atrás estaba utilizado con una fotografía y datos de un individuo en busca y captura, creo que estaba intencionado el tema para que en Cancún lo supiesen por si llegaba por allí por algún medio, pero bueno esto son suposiciones mías ya que nadie me dijo nada,  llevaba también en su mano, mi pasaporte sellado como luego comprobé, me interrogo desde el muelle sin subirse al barco sobre si llevaba tabaco o sacaba algún bulto del país, le dije que no y me dio los documentos deseándome feliz viaje a Cancún.

 

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