Cruzando el Atlántico

19 Feb 2018

CRUZANDO EL ATLÁNTICO

 

BAJO LA AMENAZA DE UN TEMPORAL

 

Fotografía de Portada: Claudio con un Dorado.

 

 

Como os comenté, salimos de Boa Vista con el propósito de cruzar el Atlántico a primeros de enero, pero después de las primeras 24h de navegación y estando aun a tiempo, rectificamos el rumbo dirección San Vicente para esperar una mejor ocasión pues las olas eran de 5 y 6 metros y el viento alcanzaba ráfagas de 30 nudos, nos pareció una temeridad seguir y por eso nos refugiamos en San Vicente, en concreto en el fondeo de la marina Mindelo.

 

Nos costó poder tomar la decisión de salir de Mindelo pues las borrascas eran continuas y el mal tiempo, por momentos, iba a peor. Los lugareños nos comentaban que el tiempo que estaba haciendo era mas propio del mes de marzo o incluso de abril que de estas fechas.

En San Vicente nos fuimos encontrando con capitanes que habían tomado la misma decisión que nosotros y habían traído los barcos  para refugiarse en esta marina esperando una mejor ocasión para cruzar,  nos pasábamos los días hablando con todo el mundo  sobre la meteorología.

 

Sobre el día 7 de enero empecé a tener claro que a partir del 18 se podría empezar a pensar en salir con mejor tiempo, incluso con buen tiempo, conclusión que otros capitanes también compartían, por lo que casi todos empezamos a preparar el avituallamiento de agua, diésel y comida para en caso de que se confirmase por los partes,  que el día 18 se pudiese salir, todo estuviese preparado.

 

Día 18 de enero salieron cuatro barcos pero yo preferí, como la mayoría, esperar un día mas pues habían partes que no terminaban de confirmar el pronóstico deseado y por la información que íbamos obteniendo me pareció mas prudente esperar, efectivamente el parte del día 19 de enero daba mi ordenador sobre la Meteo no me dejo dudas pues nos daba un tiempo estupendo a partir de esta fecha, con una previsión excelente para ocho días aproximadamente y otra para los ocho días siguiente, que no era tan fiable pero parecía muy lógica si se cumplía la previsión de los primeros ocho días de navegación, todo se ponía de nuevo en su sitio, las olas de uno a dos metros y los vientos de 12 a 15 nudos como máximo, por lo que a las 13:00PM, junto con otros diez barcos, por fin empezamos la singladura de cruzar el Atlántico, para muchos era su primera vez pero para todos era la emoción de la gran singladura hacia el Caribe, solo nos quedaban 2191,76 Millas Náuticas por delante y según el ordenador a 5 nudos se convertían en 18 días 6h 21´.

En la gasolinera de Mindelo a medida que iban repostando los barcos iban sonando las bocinas de los barcos que nos despedían deseándonos una buena proa para la travesía.

 

Los vientos venian  con  brisa de 6 a 9 nudos , por lo que al principio sólo navegábamos con el genova cogíendo hasta 4 nudos , no era la velocidad deseada pero es lo que conseguíamos, no había mas,  el viento entraba por NE y por la aleta de estribor del barco, éramos conscientes de que íbamos lentos, el mar, a primeras horas de la mañana y por la tarde generalmente nos despertaba y despedía el día con una ligera  marejadilla pero como entraba por popa no era molesta, luego a media mañana acostumbraba a cambiar a mar de fondo con ola larga pero baja, no creo que llegase a un metro, es decir no afectaba  en ningún momento a la comodidad para moverse por el barco, por lo que se puede decir que estaba siendo el principio de una confortable y tranquila singladura, esta fue la tónica general que tuvimos durante las tres cuartas partes del trayecto, por lo que nos permitió cocinar todos los días, dormir sin sobresaltos, leer y al atardecer ver algunas películas que teníamos, eso hacia que la caída de la tarde fuese deseada y daba tema de conversación para la cena, las  guardias eran relajadas pues en ningún momento nos encontramos con ningún mercante, y no me tuvieron que despertar para hacer ninguna verificación fuera de mi guardia, mas no se podía pedir.

 

Desde que salimos tiramos la caña con el interés de pescar algo, lo primero que entro fue un dorado bastante grande y en otra ocasión una barracuda que nos volvió locos para sacarla, pues se resistía a ser protagonista en el  plato de nuestra mesa, en otra ocasión pescamos algas marinas que estaban flotando por todo el Océano y durante toda la travesía, lo difícil era no pescarlas. Así fuimos pasando los días entre risas y bromas, largas siestas, alguna pequeña reparación o en ocasiones viendo algunos delfines, el primer día de navegación a la salida del canal de San Vicente con San Antao o sea a pocas horas de haber empezado la singladura nos encontramos con un grupo de calderones, eso nos animó en pensar que íbamos a disfrutar de ver mas cetáceos por el Atlántico.

 

Cuando faltaban seiscientas millas aproximadamente para llegar a Barbados , se nos acababa de terminar el agua del deposito y decidimos rellenarla con los bidones que llevábamos de reserva ya que íbamos algo bajos de baterías y no quise conectar la desaladora para no perder mas carga,  de pronto sobre las cinco de la tarde empezó a cubrirse el cielo y a entrar un viento que cada vez iba a más, con unas olas que nos iban diciendo lo que se avecinaba, al caer el crepúsculo el mar ya estaba crecido y las olas de 3 a 4 metros venían por todas partes, bailábamos como si nos hubiesen metido en una lavadora,  el viento soplaba con mucha fuerza racheado, era indicio de temporal, las bromas y risas que durante la travesía se habían ido sucediendo se silenciaron y toda la tripulación se puso a mi disposición y a preparar el barco por si se complicaba y aparecía un temporal, recogimos la mayor pues en aquel momento precisamente estábamos navegando con esta y el genova  a orejas de burro (la navegación mas cómoda que se puede tener) ya que el viento nos entraba por popa, de las pocas ocasiones que tuvimos para poner en esta posición las velas y navegar felices como si no hubiese nada mas en el mundo, durante la noche poco se durmió pues todo el mundo estaba expectante de cualquier cambio brusco a peor haciéndose francamente una noche larga y algo peligrosa.  Por fin amaneció y empezó a llover, los típicos chubascos cortos pero intensos que solo hacen que fastidiar aun mas , pero habíamos ganado algo, podíamos empezar a ver el mar con las primeras luces del alba y nos permitía controlar un poco mejor  las olas  de nuevo viéndolas venir y así nos tuvo de entretenidos durante dos días, mañana tarde y noche, al final se quedó en eso, en una tormenta inesperada que se podía haber convertido en un temporal. Poco a poco con el paso de las horas, íbamos convenciéndonos de que no iba a ir a peor aunque tampoco aflojaba ni mejoraba pero se mantenía ahí constante la baja presión, pero ya nos parecía hasta bien si se quedaba como estaba. Como queríamos animarnos nos fijábamos en pequeños pero importantes detalles y por lo menos estábamos ganando velocidad y empezamos a controlar las millas y los tiempos en hacerlas, llegamos a ir a 9 nudos el barco casi volaba pero en ningún momento nos sentimos en peligro inminente.  El cansancio iba haciendo mella en todos nosotros, aunque el compañerismo seguía siendo excelente y la tripulación se esmeraba por mantener la calma en todo momento ayudándose en las tareas los unos a los otros. Quiero hacer mención al esfuerzo de Jaume nuestro cocinitas que gracias a él, seguimos comiendo caliente incluso estos dos fatigantes días.

 

Ya en la recta final de la singladura a 300 millas de Barbados con el mar mas en calma y el viento se estabilizo el primer día  entre los 9 y 14 nudos dejándonos hacer un promedio entre las 7 y 8 millas a la hora pudimos volver a relajarnos y tomarlo como una compensación, pero fue bajando de intensidad quedándose en los  5 a los 7  nudos por lo que avanzar de nuevo era lento, solo quedaba colmarse de paciencia, por lo que decidimos recoger velas y parar el barco para tomar un baño a una profundidad de 5000 mtrs, con un mar  azul turquesa espectacular. Bien nos habíamos ganado este pequeño premio, al principio a no todo el mundo le pareció una buena idea, eso de tomar un baño, alguno veía demasiada profundidad, pero poco a poco a medida que iba entrando la gente en el agua , todo el mundo terminó por meterse.

 

Las baterías no habían perdido mas carga pero tampoco habían conseguido recargarse pues el poco sol que tuvimos los últimos días no permitía que trabajasen las placas solares por lo que solo teníamos la energía del eólico y este mantenía en marcha el piloto automático y el rumbo que era lo mas importante para la navegación, pero no era suficiente , no conseguía arrancar el motor del barco y decidí que al llegar a Barbados buscaría alguna zona de fondeo, próxima a la marina de la capital Brindgetown,  que marcaban las cartas náuticas y con la auxiliar bajaría a tierra para localizar una tienda y comprar  una batería y así arrancar el motor y entrar en el puerto.

 

Por fin vimos tierra, eran las 15h del dia 18 de Febrero de 2018, solo nos faltaban unas doce millas para alcanzar nuestro objetivo, luego cenar, relajarnos y dormir plácidamente toda la noche para bajar a tierra por la mañana y seguir con mi plan, aun no nos habíamos enterado de que la diferencia horaria era de 4h y a pesar de que habíamos ido cambiando los relojes aun nos faltaba una hora para haberlo cuadrado.

 

 

Twitter
Me gusta
Please reload

Singladura desde Rio Dulce (Guatemala) a Isla Providencia (Colombia)

May 2, 2019

Rio Dulce (Guatemala)

April 19, 2019

1/14
Please reload

Otras Publicaciones:

Si estás interesado en seguirnos, accede al Blog y tendrás el derecho de recibir la información via e-mail de primera mano a la vez que podrás darnos tus opiniones.

 

© 2025 by Fernando Guarch  

Todos los Derechos Reservados.  (All rights reserved).

Contact: info@avelaporelazul.com