Isla de San Antau - Cabo Verde

18 Aug 2017

SAN ANTAU

 

(UNA ISLA PARA RECOMENDAR)

 

Hemos cogido el ferry de armas  a las ocho de la mañana (en la península las once, tres horas mas tarde) de San Vicente dirección a la isla de San Antau, es la isla que está en la parte más occidental del archipiélago, nos hemos informado un poco antes de salir y sabemos que la parte de la isla más interesante es la parte nordeste  pues es donde está el pico más alto, el cráter principal y la concentración de población más importante. Aunque no por ello hay que olvidarse que en el sur esta Tarrafal un pueblo de pescadores y parece ser que en su momento fue muy importante en la isla por la pesca y nos han dicho que es bonito de ver.

 

Al llegar a Porto Novo hemos podido comprobar que es una ciudad pequeña pero con mucha vida, por lo que nos hemos decidido por alquilar un taxi y en función a lo que hemos pedido de ver, hemos negociado el coste de la excursión,  Orlando el conductor nos ha organizado en un momento una de las posibles rutas a seguir, una vez lo hemos tenido todo claro y conforme con el precio (5000 escudos, o sea 50€) nos hemos puesto en marcha dirección a Ribeira Grande (La Capital) que esta al norte de la isla, aunque ya adelanto que no es una ciudad que tenga nada de interés pero si su entorno, francamente parece más Porto Novo aquí donde llega el ferry la capital que Ribeira Grande que solo tiene un hospital que atiende a todas las personas del norte de la isla y un pequeño puerto pesquero, pero tiene la mayor parte de cultivos de la isla.

 

Las carreteras están empedradas en su noventa por ciento, como todas las carreteras de aquí, nos comenta Orlando que hace setenta años las hicieron por todas las islas y las que no lo están aún son caminos de tierra, aunque luego hemos podido comprobar que algún tramo construido más recientemente ya es de asfalto, su pico más alto es el pico de Coroa sobre los dos mil metros de altura, nosotros pasaremos por el pico de la Cruz que tiene mil seiscientos y  desde Ribeira de la Torre se ve abajo todo el valle hasta Ribeira Grande que esta junto al mar, a medida que vamos subiendo la temperatura es más agradable y fresca y el verde va cogiendo protagonismo, los campos están ubicados  en bancadas formando peldaños de escalera para gigantes, es una zona de barrancos  muy escarpada pero es como estar viendo una postal por lo organizados , limpios y cuidados que los tienen.

 

El turismo de senderismo principalmente se está desarrollando con fuerza en esta isla y son muy receptivos a todo lo que ello les aporta, pues son muy conscientes de la importancia y potencial económico que les puede suponer si lo hacen bien y eso quizás es la primera isla de este archipiélago donde lo hemos notado  y apreciado, me refiero a que se preocupan de verdad por agradar al turista, también  la isla tiene un papel importante si hablamos de pesca,  pero lo que a todo el  mundo le gusta más y le atrae aparte de los senderos de pateo es toda la belleza de sus campos agrícolas, donde se puede ver las cosechas de caña de azúcar, mandioca, mango, coco, banana,  papaya, maíz , piña ( no la que nosotros conocemos como piña , sino una de color verde con pinchos y forma parecida a un corazón que al cortarla por la mitad y abrirla es blanca con pepitas negras grandes , por dentro es muy parecida a  la chirimoya pero solo es el parecido ni el sabor ni su textura tienen nada que ver)  o las construcciones en algunos pueblos que son típicas y a base de techos de paja como se hacían antiguamente y aun se hacen en zonas de África, ellos todo eso  lo potencian, quiero decir que procuran que te fijes  más en eso que en otras cosas, por lo que si tu no lo miras ellos hacen los posibles para que lo veas pues prefieren mas hablar de sus casas de paja y de sus campos o cultivos  que de su pesca u otras cosas de la  isla que no valoran tanto pues a pesar de todo son muy conscientes de que no dejan de tener muchas carencias como el resto de islas.

 

Una de las poblaciones más importantes del norte de la isla es Paul por (San Vicente Paul) incluso tiene una estatua en el monte mirando a la ciudad.

 

En Sinagoga un pueblo costero por el que hemos pasado, según Orlando, tuvieron sobre mil ochocientos un hospital de leprosos, hoy solo quedan los restos de una edificación que mira al mar pero nadie la mira a ella y de no ser porque nos lo ha comentado ni la hubiésemos visto, pues son unos restos de piedra sobre unas rocas que indican que allí hubo una construcción a primera línea de mar, que parecen más una casa vieja derribada que otra cosa.

 

Seguimos nuestro viaje por toda la costa disfrutando de unas vistas fabulosas y por un tramo  de quince km aproximadamente de asfalto, lo cual nos ha parecido un sueño hasta llegar de nuevo a Porto Novo,  ha sido una excursión de cuatro horas pero  muy intensa, bonita, y agradable y con el resultado que pretendíamos, tener un amplio concepto de la belleza de la  parte norte de la isla de la que tanto nos habían hablado una pareja de amigos franceses en la marina de San Vicente que también estan de paso con su barco.

 

Ahora queremos dirigirnos a Tarrafal  un pueblo pescador que está en el sur de la isla, debemos coger un 4x4 de aloguer (alquiler) y como solo hemos sacado billete de ida por si se nos hacía tarde y teníamos que quedarnos por aquí a dormir ya que la vuelta del ferry a San Vicente sale a las seis y a las cinco ya tenemos que estar en el puerto pues no ha habido ningún problema, hemos decidido quedarnos y la verdad es que nos hemos sentido tan cómodos en esta isla que casi preferimos hacer noche y regresar mañana sin prisas, lo bueno de ser viajero es que puedes cambiar de opinión en función a  como se te presentan los acontecimientos, cosa que no puede hacer el turista.

Pues lo dicho al final hemos hablado con el conductor y nos lleva por 700 escudos ( 7€ por persona, todo el mundo ha pagado lo mismo, o sea que no hemos ni intentado regatear) pero como no regresa hasta mañana a Porto Novo, hemos dudado por un momento en ir o no a Tarrafal, por el miedo de no encontrar sitio para dormir, pero el conductor  nos ha convencido diciéndonos que hay varios hoteles y que no nos preocupemos porque seguro que encontraremos alguno que nos da habitación, pues con esta esperanza nos vamos , como mucho nos puede tocar dormir en la playa.

 

A medida que vamos dirección al sur la isla cada vez es más seca y desde luego que para llegar a  Tarrafal se las trae, aunque hay zonas de mucha curva pues hay que subir y bajar algún pico de montaña , por lo menos no tiene los brutales barrancos de la parte norte,  la furgoneta que nos lleva es tipo Pick-App  porque los últimos diez km hasta Tarrafal  son de tierra pura y dura y si no es un 4x4 aquí no circula nada, bueno si, los burros transportando agua,  pero poco más, desde luego están completamente justificados los 7€ que cobran por persona porque con lo mal tratados que llevan a estos 4x4 no deben ganar para averías.

 

Cuando hemos entrado en el camino de tierra, hemos querido suponer que el conductor iría más despacio, despacio digo!!!!, volábamos literalmente en el asiento, había una mujer con un bebe y aun  no sé cómo no ha salido el crio por la ventana, lo mejor lo que estabamos vivíendo porque estábamos allí disfrutando de la aventura, lo peor era pensar que tendremos que volver a pasar por el mismo tramo de diez km llenos de polvo baches y piedras, con conductores que no saben lo que es circular despacio en estas zonas, pero ya  no hay vuelta atrás.

Por fin Tarrafal intentando encajar de nuevo los dientes a la mandíbula pues del traqueteo se nos ha desplazado hasta el iris de los ojos, pero bromas aparte al fin sanos y a salvo, a la entrada de la población dos construcciones son fabricas abandonadas y desmanteladas una imagen chocante con la belleza que luego hemos empezado a ver, luego nos  hemos enterado que eran fabricas de pescado que habían cerrado porque el atun lo envasaban en otra isla por menos precio. El conductor ha ido haciendo paradas y la gente se iba apeando, en este caso no se  ha tenido que desviar porque Tarrafal solo tiene una calle eso si es larguísima, es una calle paralela al mar y ahí es donde sucede todo, toda la vida del pueblo esta ahí, solo hay que ponerse a observar, francamente es curioso de ver, es de estos sitios que te da la sensación que podrías vivir, bueno tampoco quiero exagerar, dejémoslo en que es curioso de ver. Si mirais el video os daréis cuenta de lo que os digo.

Ahora es nuestro turno, para la furgoneta delante de uno de los hotelitos que hay en el pueblo y entra con nosotros, habla un momento con un chico y este se dirige a nosotros en un perfecto castellano, es el propietario y es de Tenerife, nos ofrece una habitación de tres camas y baño por 2000 escudos o sea 20€ con desayuno.

 

Una vez instalados nos hemos aseado un poco pues como he dicho anteriormente hemos masticado polvo y sudado por el calor del movimiento incesante de nuestros cuerpos en la parte trasera de la pick-App a pleno sol, hemos precisado de otros juegos de toallas porque a pesar de la ducha, las que habíamos utilizado para secarnos, estaban completamente marrones por las partículas de polvo y tierra, ya una vez relajados hemos decidido ir a dar una vuelta , bueno calle arriba y calle abajo, poco más, pero todo tiene un cómo y un porque aquí todo esta expuesto cara al mar, cuando dejas las casas de la playa te vas metiendo de nuevo  por  el  camino de tierra donde sigue la calle principal y aunque hay algún pequeño tramo enpedrado, otra vez el  polvo que  es lo único que  te hace regresar  hacia la playa, pero antes de dar media vuelta para regresar  te das cuenta que las casas  parecen  perderse  dentro de  la vegetación como en un cuento,  en esta parte del pueblo las edificaciones a medida de que te vas alejando de lo que podríamos llamar el centro son cada vez mas básicas y pobres y por todas partes se respira a pueblo de pescadores que está en el olvido de algún calendario esperando un desarrollo que no llega y que posiblemente va a tardar, pero quizás eso es lo que lo hace tan atractivo y por un momento se te olvida toda la incomodidad que has pasado para llegar aquí.

 

El hotelito que estamos es muy sencillo como todo lo que hay aquí y quizás eso es lo que le hace encantador, tiene toda la pretensión de una casa rural con pocas habitaciones y una terraza con mesas y sillas de plástico para que los clientes  desayunen, almuercen o cenen, y todo rodeado de árboles y plantas y en su parte trasera un pequeño huerto, francamente sencillo pero reconfortable y acogedor, se llama marina d´Tarrafal no tiene televisión pero ofrece a sus clientes conexión a internet gratuita.

Paseando hemos podido darnos cuenta que en cualquiera de los cuatro hoteles de este pueblo hay mucho turista francés  y la gente viene aquí a desconectar del mundo, por descontado es un buen sitio para ello y por lo que vemos  es fácil de conseguir.

Por cualquier rincón y a pie de cada casa prácticamente encontramos pequeños botes de madera de cuatro o cinco metros  dispuestos a hacerse a la mar en cualquier momento y la verdad es que invitan a tomarles fotografías, la gente lugareña parecen figuritas de belén sentados esperando,  no sé qué, que suceda en, no sé dónde, es algo curioso pero ahí están, mirando al infinito  sentados debajo de acacias en la arena  o en el suelo de la calle sobre tierra viendo romper las olas en la playa sin perturbarse por las miradas de los curiosos como nosotros.

 

Entretanto los críos juegan en el agua sobre unas rocas que en cualquier momento  como uno resbale se va a abrir la cabeza, por lo que preferimos retirarnos pues parece que viéndonos ahí les motiva más si cabe el interés de demostrarnos su  capacidad de hacer piruetas y el más difícil todavía.

 

Mientras cenamos nos dicen que el viaje de regreso esta ya confirmado para que nos recoja el chofer a las seis de la mañana, esperamos tengamos suerte y la vuelta la podamos hacer en el interior del vehículo y así no traguemos tanto polvo como cuando vinimos,  sin contar con la incomodidad de los asientos de madera que hay en la parte superior  trasera del 4x4 y por supuesto de lo último que queremos acordarnos es de los baches.

 

Pero no quiero terminar de hablar de este pueblo sin decir que por la noche ya todo en silencio, lo único que oyes desde la  cama es el murmullo de las olas rompiendo en la arena y he querido matizar esto, porque a mí personalmente este murmullo me ha traído recuerdos de infancia de cuando mis padres nos llevaban a mi hermana Mercedes y a mí a veranear, en una casita de la playa que al poner los pies en el suelo por las mañanas lo primero que tocabas era la fina arena y lo último que oías al acostarte era ese murmullo de las olas rompiendo en la arena de la playa.

 

Ya de nuevo en el ferry con ganas de llegar a San Vicente para darnos una ducha y cambiarnos de ropa, pero saboreando la excursión y los recuerdos que se han quedado grabados en nuestras memorias de la isla de San Antao.

 

En la marina de Mindelo hemos conocido a otro navegante Fernando es de Bilbao, con el que hemos pasado unas veladas sensacionales hablando de todo  y de nada pero echando unas risas de aquellas que te hacen sentir que se puede ser feliz con muy poco,  es el armador del  WICHITA  un barco  de 30 pies , entre otras nos ha comentado que él se va a Colombia sobre las mismas fechas que nosotros vamos a cruzar el Atlántico sin determinar por nuestra parte aun hacia donde iremos exactamente aunque posiblemente por las corrientes y vientos a Puerto España en Trinidad y Tobago por lo que de ser así entre otras posibilidades hemos barajado la de que cuando nosotros volvamos de Gambia  como queremos parara para repostar en Mindelo de nuevo, igual salimos los dos barcos juntos de San Vicente dirección al caribe  hasta el punto más cercano a tierra, donde tendremos que separarnos definitivamente, cogiendo cada uno su  rumbo y de corazón decimos que  ojala nos lo volvamos a encontrar.

 

Hemos hablado por enésima vez  con Tenerife y por lo que nos han dicho se supone que el eólico llegara esta semana a Praia (la capital de todas las islas, está en la isla de Santiago) pero es día seis de agosto y aun no se sabe nada con certeza de donde esta el paquete y no debemos olvidar  lo que tardaran en aduanas de entregarnoslo, pero aquí todo va así, lo aprendimos solo llegar y hemos tenido dos meses ya para reafirmarlo, a pesar de ello ya  nos hemos puesto  de acuerdo con un electricista para que nos instale el nuevo cuando lo tengamos aquí,  hay que preveer las cosas con tiempo, luego una vez instalado el nuevo queremos estar entre dos o tres días probando su funcionamiento  sin conectarnos a tierra pero en la marina a ver si las baterías se cargan bien y todo funciona con normalidad para que podamos seguir el viaje a Senegal, (Dakar) concretamente donde esperamos estar ya a finales de Agosto.

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